Mieres del Camino - Campomanes (10/10/92)

Son las seis de la mañana y cansado de dar vueltas decido levantarme. Desde uno de los rincones oigo una voz muy conocida. Hay muy poca luz, apenas se ve con la que se deja entrever a través de las persianas –no todas bajan del todo- desde las farolas de la calle. No tropiezo con nadie y poco antes de llegar a la puerta de salida…
-“JR, vas llegar tarde al relevu…”
No me cabe duda alguna, es Sito.
Sito, es uno de mis amigos de adolescencia, nació y vivió en el barrio siderúrgico y minero del puente Los Torrijos, al final de La Felguera en dirección hacia Sama. Hoy este barrio está algo olvidado, bastante abandonado, y muchas de sus casas deshabitadas. En otros tiempos fue un núcleo de población de los más importantes de Langreo, a principios de verano se celebraban unas grandes fiestas patronales en honor de San Lorenzo y eran de las que más gente atraían desde todos los lugares para celebrar la conmemoración.
Pasaron algunos años en que Sito y yo perdimos el contacto y no sabíamos nada el uno del otro. Sito tomó el camino de Gijón y yo el de Avilés. Cuando me presenté a las elecciones sindicales al comité de fábrica, representando a la USO, volvimos a encontrarnos. Él ya era miembro del comité en la USO de Veriña-Gijón, una vez que yo también fui elegido en la factoría de Avilés coincidimos en numerosas reuniones y mesas de trabajo, renaciendo la amistad que nunca perdimos, pero que se olvidó un poco al dejar de vernos con tanta frecuencia. Sito es una persona de excelente carácter y una facilidad asombrosa para que sus frases queden grabadas y sean repetidas continuamente. Una de estas ya es famosa en toda la marcha:
-Sito, ¿cómo vas?
Siempre la misma respuesta:
-¡De puta madre!
La casa del Pueblo, donde pernoctamos en Mieres, está en el centro de dónde se celebra el mercado semanal todos los sábados. Desde primeras horas se montan los tenderetes para la exposición de los variados productos que se ofertan y ponen en venta. El movimiento de furgonetas y otros vehículos alertan al personal que intenta descansar en el interior del local, y por lo tanto, sirve como despertador para algunos que optan por incorporarse e iniciar una nueva jornada.
Aunque a partir de hoy, todos los días nos servirán el desayuno, la mala sensación tenida anoche con alguna bandejas de comida, alertan al personal y los más decidimos igual: desayunar en alguno de los bares de entorno. Quien más y quien menos se mete entre pecho y espalda buenas raciones de churros con chocolate –¡maldito régimen!-. Los hay más llambiones y se acercan a las pastelerías haciendo desaparecer las bandejas como por arte de magia -¡maldito azúcar!-. Me quedo con las ganas y me arreglo con un descafeinado y cuatro galletas de las de siempre, -la famosa María-, mientras mis compañeros se rascan la barriga de satisfacción por los manjares engullidos.
La organización ha dispuesto tres camiones, -uno para cada sindicato-, con el fin de trasladar el equipamiento de cada uno debidamente numerado, así como las colchonetas y lo necesario en intendencia hasta el punto de llegada siguiente.
Asimismo existen otros vehículos de apoyo que repartirán frutos secos, bebidas lácteas, refrescantes e isotónicas, durante el trayecto. Un microbús ayudará a las ambulancias de Cruz Roja en el traslado de enfermos o lesionados si fuera necesario. Además, dentro de la columna, varios compañeros portarán radioteléfonos al principio, en el centro, y al final, con el fin de que todo esté controlado. De la organización del tráfico se encargan los agentes de la Guardia Civil con un teniente al mando y las fuerzas de orden municipales puestas por los ayuntamientos.
Con algo de retraso sobre la hora prevista para la salida desde la plaza del ayuntamiento mierense, la marcha se pone en movimiento por la antigua carretera que pasa por Figaredo hacia León. Campomanes esta a 22 kilómetros y se espera llegar sobre las cinco de la tarde. Desde el inicio de la etapa somos acompañados por algunas autoridades municipales con al alcalde a la cabeza hasta el límite del concejo donde espera Enrique Lobo, alcalde de Pola de Lena. En este punto se hace una pequeña parada para la despedida de uno y la bienvenida al otro. Tras los saludos de rigor y el adiós correspondiente, pronto estamos en Pola de Lena, donde somos resguardados del pertinaz aguacero en una gran carpa colocada por el ayuntamiento para la celebración de las fiestas locales, que han tenido lugar por estas pasadas fechas.
Tortillas recién hechas, bollos preñados calientes, vino, sidra, refrescos y otras viandas están sobre unos grandes tableros que hacen de mesa. A su alrededor bancos para sentarse y descansar mientras se degusta la comida. Fuera, agua y más agua. Las cunetas se desbordan como rápidos torrentes, la carretera en varios lugares está completamente anegada. El agua cruza de parte a parte de la calzada y con estruendoso sonido se dirige al cercano río que corre con una gran crecida, y siendo un buen espectáculo para la vista. La corriente es tan fuerte que arrastra maderas, basuras, y algún árbol que otro arrancado de cuajo.
Con mucha decisión por acabar cuanto antes mejor, se salvan los pocos kilómetros que separan Pola de Lena de Campomanes. En el final de etapa esperan los autocares que harán el traslado al Restaurante San Pelayo, donde pernoctaremos en el día de hoy, distante unos 5 kilómetros. Cuando llegamos al lugar, se nos avisa que solo se han podido colocar las colchonetas de dos camiones, no hay sitio para más. Sobre la marcha y con rápida determinación, Enrique Lobo, alcalde de Lena, suspende varias de las actividades del polideportivo municipal y en él, son acogidos el resto de compañeros.
Los caminantes, tras unas reparadoras duchas de agua caliente, con ropa interior nueva y recién estrenada, calcetines y camisetas asimismo de estreno, se disponen para la cena. Ésta, consiste en unos humeantes macarrones con picadillo de carne, pollo asado, caldereta de cordero, postre y café. Tras el excelente y bien condimentado menú, al ser aún bastante temprano, sobre las 21:30 horas de la noche, unos dedicamos el tiempo a ver la televisión y otros se animan con partidas de cartas. Sin embargo, el cansancio se deja notar, la gente se acomoda y acuesta, quizás pensando en mañana día 11 que llega la esperada y a la vez temida etapa de Pajares, ese gran coloso, mítico puerto, citado siempre con respeto, al ser el punto divisorio de separación de Asturias y León, donde los más, deseamos llegar lo antes posible. Tanto el alcalde como varios ediles de Lena, nos acompañan en la cena y posterior sobremesa, departiendo animadamente y sin discursos.
El comentario sobre la cena es de lo más elogioso. Se hace la comparación con lo servido en Mieres y la diferencia es abismal. Aquí me entero de que bastantes más de la mitad de los compañeros abandonaron el comedor sin cenar, mostrando su disconformidad y quejándose del trato recibido. Se toma nota del asunto, puesto que hay que abonar dicha cena por parte de la organización y al final, el problema no va más allá, se les convence de que es posible fuese un fallo y sin más comentarios se da por zanjado el asunto.
Aprovechando la fuerte calefacción se ponen a secar las ropas más húmedas y los chandals. El calzado como en el día de ayer, relleno de papel de periódico ya que esto contribuye y en mucho a su rápido secado. Fuera continua lloviendo sin cesar y hay que procurar, en lo más posible, que el equipo de cada uno se encuentre en la mejor condición. Los compañeros de intendencia de nuestro sindicato, han tomado buena nota del grupo de roncadores y con gran maestría, sin apenas nadie darse cuenta, los han colocado todos juntos en uno de los rincones del local. Veremos si no es peor el remedio que la enfermedad.
Para los voluntarios de Cruz Roja, hoy ha sido un intenso día de trabajo al final de la etapa. Durante más de tres horas han estado curando y tratando ampollas, rozaduras y sobre todo pies reblandecidos a causa del agua que caló el calzado. El panorama no es muy bueno, algunos son bastante pesimistas y auguran bastantes bajas para el día de mañana. El consejo de los médicos y profesionales que se han acercado hasta el local es de descanso y más descanso. Los caminantes más afectados, como buenos pacientes, haciendo caso de la recomendación, se recogen en los sacos e intentan dormirse.
En la prensa han salido grandes reportajes con amplias informaciones sobre todo lo que sucedió en la columna de la marcha de hierro resaltando en muchos de ellos, la lucha que se está manteniendo como trabajadores de la siderurgia integral. Las previsiones no son muy optimistas, más bien pesimistas, por la reducción de la producción, así como la penetración de productos siderúrgicos provenientes de países del este de Europa, en especial de Checoslovaquia, lo que obliga a que las empresas tengan que aplicar medidas de reducción en la producción y en las plantillas laborales. Con este movimiento de protesta, queremos evitar lo que a corto plazo parece inevitable si antes no hay otras alternativas industriales.
El transistor bajo la oreja, el dial en el 1026 de Radio Asturias-Cadena Ser, El Larguero a todo meter…
Apenas finaliza el programa radiofónico, entre medio dormido, me viene el recuerdo del pésimo día de hoy y en lo que pensarán nuestras familias al ver los telediarios y las informaciones de las distintas emisoras de radio y medios escritos. He llamado a caso para tranquilizarles, pero, muchas veces esto resulta inútil. El tiempo es infernal en toda Asturias y ellos lo ven, por mucho que les cuentes que estás bien, nadie se lo cree, y menos mi mujer. Ella sabe que soy bastante propenso a los catarros y que con este tiempo no me libro de ninguno. De momento, no me siento afectado, esperemos que con la entrada en Castilla cambie el tiempo para bien y así, mejorar la condición física.
Las seis y media de la mañana, sin molestar a mis compañeros me levanto sudando, el local no es muy espacioso y con la calefacción y tanta gente han hecho del lugar un auténtico horno, parece que salgo de la sauna y es quizás esto lo que me ha despertado.
Mi cadera está perfecta, no siento molestia alguna. Llevo una prótesis total de fémur y pelvis desde hace 16 años y de momento todo funciona a la perfección. Los servicios están en el exterior y sorteando los cuerpos tumbados me acerco a la puerta sin causar molestias a mis compañeros. En los baños no soy el primero, ya hay varios colegas que se están aseando, los ánimos florecen puesto que ha dejado de llover. Aún es noche cerrada lo que deja ver por entre los nubarrones a las estrellas lucir con esplendor. Hace frío y está helando, lo que es un buen síntoma. Si continúa así, posiblemente la jornada sea más liviana de lo que en un principio se teme. Al ser domingo, se espera una gran afluencia de familiares y trabajadores, amigos y vecinos, con el objeto de hacer la subida a Pajares en nuestra compañía.

Campomanes - Busdongo (11/10/92)

La noche ha sido bastante tranquila, solo los ronquidos del grupo –cada vez más numeroso- alteró el descanso en contados momentos. Los zumbidos fueron en algunos casos como auténticos truenos. Algún que otro utensilio salió volando en la dirección del concierto y hacían callar la orquesta para volver a resoplar –con más fuerza si cabe- que cuando iban acompasados. Sin embargo yo no me puedo quejar, desde mi sitio, quizás el ruido fue menos molesto, y algo, bastante, he dormido, en comparación con otros días.
Pasa el tiempo y la gente se prepara, se desinflan las colchonetas y se colocan las mantas y otras pertenencias en la bolsa grande que los compañeros de intendencia trasladarán en el camión hasta Busdongo, donde hoy finaliza la jornada.
Pronto llega el alcalde Enrique Lobo, desayuna con nosotros. Café, bollos, mantequilla, bocaditos de jamón y queso, en cantidad más que suficiente. En autobuses se recorren los aproximadamente 5 kilómetros que nos separan de la salida en Campomanes. Cuando llegamos ya están esperando varios compañeros de Ensidesa, entre ellos Paco Baragaño y varios miembros más de la Unión Regional de la USO de Asturias.
Paco, prometió volver para hacer esta etapa y se encuentra en la salida. Igualmente varios ediles de IU en el ayuntamiento de Avilés y el alcalde Víctor Álvarez León, de Corvera, junto a uno de los sacerdotes más queridos en la zona avilesina, el párroco de La Magdalena, D. Julián Ron.
Cuando el reloj marca las 9:30 horas de la mañana se inicia el recorrido con puntualidad inglesa. Sin apenas darnos cuenta la cabeza de la columna se encuentra a la entrada de Puente de los Fierros donde estaba programada una parada de diez minutos. La parada no se hace, los cuerpos están calientes y se tiene pánico al frío. Desde balcones y ventanas, como a pie de la calzada, los vecinos nos animan con frases elogiosas del tipo de : “¡Viva la madre que os parió!” o más reivindicativas como: “¡Asturias está con vosotros!”.
-Sito ¿cómo vas?
-¡De puta madre!
Los vehículos de apoyo se han colocado estratégicamente a partir de los primeros kilómetros de iniciada la subida, están cargados de refrescos, frutos secos, yogures, natillas y productos esenciales para combatir el cansancio como las bebidas isotónicas. Al ser más los caminantes, con la incorporación de quienes se acoplan a la marcha en este día, se nota y mucho, por el gran consumo de estos productos detallados anteriormente. Cada vez que es necesario los vehículos se acercan hasta Busdongo donde se encuentra el camión-almacén para reponer lo gastado. Hoy, los agentes de tráfico han aparcado las motocicletas, caminan junto al resto de marchantes, sólo quedan en los vehículos de la Benemérita los conductores. En cabeza, el teniente, el sargento, y tres agentes, abren la marcha de los trabajadores. En la parte de atrás media docena de guardias cierran la columna junto a los más rezagados.
El destacamento de Tráfico hoy ha doblado los agentes en la etapa, no por necesidad, simplemente por tener cubierta la totalidad de la columna. Todos ellos van en la marcha como uno más de nosotros, desde la salida en Oviedo no nos han abandonado, son los mismos del inicio, han hecho un trabajo que consideramos como muy profesional, nadie nos ha molestado y hoy están bastante más atentos, si cabe, por lo peligroso del trayecto. Al ser festivo el tráfico es más voluminoso en ambas direcciones, pero sucede una cosa imprevista, los vehículos que llegan a nuestra altura por la parte de atrás, se detienen, sus ocupantes se apean y se incorporan a la marcha puerto arriba. Son pocos los que adelantan, y no es porque no puedan hacerlo, es porque no quieren. Lo mismo sucede con varios de los que se dirigen a Oviedo, se apean, hacen unos kilómetros al contrario y más tarde tienen que descender lo andado para recoger su vehículo.
Al cruzarse algún camión con nosotros, sus sonoras bocinas atronan fuertemente en señal de saludo. En el engañoso descanso que existe poco antes de Flor de Acebos, una vez coronada La Romía, un parroquiano de Los Llanos de Somerón, Gumersindo, ha instalado una pequeña mesa y junto a ella unas enormes hogazas de pan. En las rebanadas cortadas, unta una excelente miel que llama la atención por su pureza de color y la ofrece a todo quien la desea. ¡Maldito azúcar!. Otra vez tengo que aguantarme. Quien la toma dice que está exquisita. Sin tiempo para detenerse, sólo el suficiente, quien lo quiere, recoge el manjar y lo saborea sobre la marcha.
Manolín, es quien no puede aguantarse; da la vuelta después de unos 200 metros y recoge otra rebanada. Manolín trabaja en el Semicontínuo de Avilés, es un muchachote regordete, con un corazón tan grande como su cuerpo. Bonachón donde los haya y siempre dispuesto para cualquier cosa en la que su presencia sea necesaria. De niños estudiamos en los Padres Dominicos de La Felguera, tenemos muy buena amistad y hermosos recuerdos de aquella época. Al trabajar en la misma factoría y cumplir el servicio militar en la misma compañía, nunca hemos dejado de tener contacto. Todavía me acuerdo cuando en su 600 nos desplazábamos hasta el Ferral del Bernesga y más tarde al cuartel de Caballería Acorazada Almansa, en León, donde cumplimos con nuestros deberes militares con la Patria. Éramos cinco de Avilés y cada semana llevábamos el coche uno de nosotros, cuando era el turno de Manolo además de ir como sardinas en lata era cuando más paradas hacíamos.
Los voluntarios de Cruz Roja, coordinados por Juan Campa, que no tienen la responsabilidad de conducir las ambulancias, también hacen el recorrido a pie. Se colocan por entre la amplia afluencia de gente interesándose y atentos al menor problema de desfallecimiento. No son apreciables sus intervenciones, los más machacados en la maratoniana jornada de ayer, -mas bien por el nefasto día que por el kilometraje-, están totalmente recuperados. Los agentes de Tráfico velan por la seguridad tanto al principio como al final de la columna, todo está controlado y con más que suficientes efectivos. Las ambulancias circulan al final, al paso de los caminantes, y tras el último de los compañeros, por si fueran necesarios sus servicios. Más de quinientas personas caminan en el día de hoy y con el proceder de los ocupantes de los vehículos antes comentado, en momentos puede que se llegara a las seiscientas o más.
Por medio de la megafonía se avisa para que la gente se ponga las prendas de abrigo, en el alto del puerto hay intensa niebla y una brisilla que corta. Con el cambio brusco de la temperatura, muchos pueden sentirse afectados por el cambio repentino. Pasar de la lluvia, -con temperatura no muy fría- al frío castellano puede ser una bomba en los sudorosos cuerpos maltrechos por el esfuerzo. Las últimas jornadas han sido muy duras y las gripes o resfriados están a la vuelta de la esquina.
A la altura del mesón Pajares, en el aparcamiento, algunos se detienen a reponer fuerzas con algún bocadillo que otro. Los más, continuaron la ascensión con el temor de que si paraban no podrían continuar. En este punto se incorpora a la marcha el diputado regional de IU, Antón Saavedra. Gaspar Llamazares lo hizo algo más tarde, y también el representante de esta formación política en el Congreso, Manuel García Fonseca, El Polesu.
Para Guillermo Ballina, máximo responsable de la federación regional del Metal de CC.OO, -“el esfuerzo de los metalúrgicos de Ensidesa merece la pena puesto que la causa es de lo más importante”. Todos criticaron el diseño industrial del Gobierno y Llamazares manifestó que: -“cuando unos hombres y mujeres –en la marcha de hierro hicieron todo el recorrido de Asturias a Madrid cuatro compañeras- hacen un esfuerzo tan grande como la marcha, algún ministro medianamente sensible, aunque no sea de izquierdas, se dará cuenta de que este problema está muy enraizado en Asturias”
A partir del mesón Pajares, el paso aún fue más vivo y animado, la miel parecía surtir a los caminantes de una inyección vigorosa dando síntomas de ligereza a las piernas. Gumersindo, el amigo apicultor que facilitó el manjar, acertó con la dieta y volvió con su tenderete de avituallamiento un poco más arriba.
-Sito, ¿cómo vas?
-¡De puta madre! Esta miel fai milagros JR, me espetó Sito con la gracia que le caracteriza.
Por este lugar, Paco Baragaño, iba bastante bien, aún no acusaba su rodilla el esfuerzo de la caminata. Sólo tomó un refrigerio y otra vez a la ruta. Eduardo Donaire, secretario general de la UGT de Asturias, también daba muestras de cansancio, pero continuó y se sentía sorprendido por la impresionante moral de los trabajadores en la difícil etapa.
Como he dicho anteriormente, muchos de los compañeros no quisieron parar y siguieron su camino con la mirada fija en el frente y el miedo a desfallecer. Al acercarse a las rampas que los indicadores marcan con un 17% de desnivel, ya sobra todo, el bastón, la mochila y hasta la ropa, a decir de más de uno. El vaho del aliento, acompañado del que soltaban los cuerpos hasta empañaba la visión. Los rostros tensos, goteando sudor a consecuencia de subir la rampa asesina, y el desnivel, no hizo mella de desaliento en nadie. Todos continuaron hacia arriba sacando, en muchos casos, fuerzas de no sé sabía donde. Las piernas no traicionaron al alma y el corazón mandaba más que las fuerzas. A pesar de todo el sufrimiento, los últimos 150 metros, donde la cuesta es más liviana, se hicieron hasta coronar el puerto al son del “Asturias patria querida” y el cántico, también muy popular, del “Adiós con el corazón, que…”
En el límite de provincia, un pequeño alto para la despedida de Enrique Lobo, quien nos acompañó desde que entramos en el concejo de Lena en todo momento, abonando su Ayuntamiento todos los gastos ocasionados durante los dos días de permanencia. Con unas sentidas palabras y bastante emocionado nos dijo:
-“En Campomanes me di cuenta de que no erais unos excursionistas, sino unos auténticos hombres de acero. En lugar de marcha de hierro, ésta es una marcha de acero”
Con los máximos deseos de éxito en nuestra lucha y el “¡Puxa Asturias!”. Lobo se despidió y sonó una gaita con tonos muy diferentes a los del desaliento.
Todo es jolgorio y fiesta en el corto recorrido que nos lleva a la localidad de Busdongo, donde, a parte de los que forman el grupo, les esperan los autocares que les trasladarán al Brañillín donde pernoctarán. Más tarde, sobre las 20:30 horas, serán de nuevo recogidos para bajar a la cena en los dos restaurantes del pueblo. El albergue donde nos quedamos compañeros de la USO y de CC.OO no está todavía acondicionado, falta el equipamiento de muebles pero las habitaciones están limpias y tienen una buena calefacción. Hacemos grupos para ocupar los locales y en uno de ellos se coloca a los componentes de la orquesta nocturna. Posiblemente haya que apuntalar las paredes, ya les contaré...
Como diariamente los voluntarios de Cruz Roja, reforzados en esta ocasión por el destacamento que tienen en La Robla y varios médicos que se han puesto a nuestra disposición desinteresadamente, cuidan y curan los pies de los marchantes afectados y cuidadosamente al cabo de más de tres horas de intenso trabajo, quienes lo han necesitado, están listos y masajeados.
Durante la cena, los comentarios van en el sentido de ¡ya estamos en Madrid! o ¡Madrid, ¿dónde está?. Hay quien se siente más eufórico como Sito y con aire triunfalista suelta: -“si me apuras un poco, continúo y me planto en la capital de España con ocho días de adelanto”.
Hasta bastante bien entrada la tarde, -puesto que mañana es festivo y no hay mucha prisa-, quienes han venido expresamente para la etapa de hoy, no tienen prisa para el retorno a sus correspondientes domicilios. Paco Baragaño llegó desfallecido, logró su objetivo que no era otro que acabar la etapa y ahora acusa el esfuerzo. A duras penas se le convence para que se vaya. Necesita recuperarse y mejor que en su casa en ninguna parte. Con gestos de dolor se sienta en el coche, no sin antes prometer volver para caminar algún día más. Todos sabemos que en su interior el preferiría estar aquí, junto a todos nosotros. A pesar de la cara de pena que vislumbramos, nos dice adiós forzando una sonrisa. Aunque físicamente no esté, en nuestro corazón, al menos en el mío, sí que está. Siempre he tenido recuerdos para los compañeros, y él, ocupa un lugar importante.
-¡Adiós Paco, nos vemos!.
Nuestro secretario General lo prometió en Oviedo y lo cumplió. Finalizó la etapa como uno de tantos, no quiso nada de agasajos ni fiestas, y como vino se fue, sin hacerse notar, sencillamente como un trabajador más, “como uno de los grandes sindicalistas que toda su vida la dedican a luchar por los derechos de los trabajadores. Subió el Pajares a pesar de sus mermadas facultades físicas de rodilla y el descanso se lo tiene más que merecido.
-¡Gracias, Paco!
Miguel Flores, Jorge, Baldomero, Antonio, etc. Hoy están a sus anchas en la habitación que Víctor les ha colocado. También ha preparado unos puntales por si es necesario sujetar las paredes. Este grupo, juntos en una habitación son temibles. Seguro que con sus ronquidos, aún estando en un lugar propicio para el avistamiento de osos, estos hoy, ni se acercan.
Víctor, es uno de los compañeros de la sección Sindical de la USO en Ensidesa-Avilés. Al principio, en Oviedo, comenzó andando, al llegar a Mieres estaba roto, muy fastidiado y a punto de retornar a casa. Al día siguiente por más que intentó salir, no pudo. Se le convenció para que se hiciese cargo de la intendencia de nuestro grupo y aceptó. Menudo acierto que tuvimos, lo está haciendo fenomenal, no se le escapa ningún detalle y lo tiene todo colocado y en orden cuando arribamos al final de las etapas. El reconocimiento a su trabajo se lo demostramos con bromas y comentarios cariñosos, está pendiente hasta del más mínimo movimiento que suceda. Víctor, es el hombro de los llantos de las necesidades que se presentan, no sabemos como se las arregla pero todo lo que se le solicita, lo consigue. Está ojo avizor a lo que se mueve y se entera de todo primero que nadie.
Mi cuñado Baena, es la persona más feliz del mundo cuando se trata de dormir. No hace más que apoyar la cabeza dentro del saco y al segundo está grogui. El ni siente ruidos, ni ronquidos, no se entera de nada, nunca he visto persona que tenga tanta facilidad para conciliar el sueño, hay que verlo para creerlo. Muy diferentes de él somos Curro y yo; como no paramos de dar vueltas decidimos salir del cuarto al pasillo y fumarnos un cigarrillo. Es casi media noche y todo está en silencio salvo, la habitación de los turborreactores. Una cosa es contarlo y otra muy distinta escuchar los ruidos y sonidos que a través de las paredes se escuchan, nadie se imagina lo que producen, bien parecen seis camiones de gran tonelaje subiendo el puerto cargados a tope y con el escape libre. No pretendo que nadie me crea pero, una cosa es contarlo y otra muy distinta vivirlo en directo.
Hay luna llena y está helando. El cielo está limpio y lucen millones de pequeñas estrellas. Mañana es La Pilarica, llegaremos a La Robla ¿cómo seremos recibidos?. Si se produce la llegada en el tiempo previsto, sobre las 16:30 horas, nos dará tiempo a dar una pequeña vuelta por la localidad. Esperemos que todo transcurra con normalidad y no surja ningún problema.
Peral, Genaro, José Luis y Martín, siguen en forma. No hay más que verlos al finalizar la etapa. El día ha sido duro, eso sí, menos de lo que se pensaba. Las curas han sido del mismo diagnosis de anteriores jornadas, a partir de ahora, al decir de los expertos, habrá que tener cuidado. Los problemas musculares pueden aparecer en cualquier momento y eso es más peligroso. Hasta el día de hoy solo se contabiliza una baja y esta no es por lesión. A un compañero se le falleció su madre, no lo sé cierto, apenas oí un pequeño comentario. No sé si es de los que salimos de Oviedo o de los que hicieron la etapa de hoy. Mañana me enteraré.
Acabado el cigarrillo, yo a lo mío cuando llega la medianoche o un poco antes, El Larguero, Joserra ya está en antena…
No tengo más que decir, es mi droga de cada noche y además, la que menos me fastidia.

Busdongo - La Robla (12/10/92)

A primeras horas de la mañana ya están dando el desayuno; café, bollería y magdalenas, todo abundante, con buena presencia, y mejor sabor. Esto último lo sé porque hoy mi descafeinado lo acompaño con un par de magdalenas, están recién hechas, aún templadas, de las que entran solas. De momento cumplo con mi régimen de comidas, casi sigo al pie de la letra las recomendaciones del doctor, por eso, los dulces cuanto menos mejor. Las comidas son otra cosa, hago bastante esfuerzo por seguir el régimen y a media mañana los ojos se me van tras los bollos preñaos, me retengo y con un par de yogures desnatados suelo pasar la mañana. Si hay jamón, cosa bastante frecuente hasta que se agota, tomo una o dos lonchas con una rebanada de pan de unos 30 grs. Por la noche la cena es igual al de resto de compañeros, eso sí, sin pasarme ni un ápice. También durante el día suelo tomar alguna pieza de fruta. A diario nos surten de manzanas, naranjas, plátanos y productos de temporada. No paso necesidades pero, la hebilla del cinturón dos espacios hacia dentro: he perdido cerca de tres kilos.
La helada con que amanecemos es de órdago. Los campos están blancos, tal parecen cubiertos por una fina capa de nieve con distintos espesores, sea el lugar más abierto o recogido. A las nueve de la mañana se parte desde el antiguo edificio ocupado durante muchos años por un destacamento de la Guardia Civil, en Busdongo. Llegados a la altura del bar El Maragatu nos detenemos un rato para que los compañeros que están dando buena cuenta de los ricos embutidos que sirve este establecimiento, cecina, jamón, lomo, chorizo y queso, regado con un excelente vino de la tierra, se incorporen después de deleitar sus paladares con estos productos bastante más contundentes que el desayuno servido. No como otros que tenemos que conformarnos con un café. Que razón tienen los que dicen que:
-Antes no podíamos comer… porque no teníamos. Ahora que tenemos, nos lo prohíben los médicos.
Los primeros kilómetros de marcha por tierras de León en la primera jornada totalmente fuera del Principado, disiparon rápidamente nuestro temor sobre el recibimiento que nos ofrecerían los mineros y sus familias al paso por estos primeros pueblos leoneses. Lucía el sol y como el día anterior, varios autocares llegaron repletos de personas muy ligadas, por lazos entrañablemente afectivos con la marcha, para acompañarnos en la jornada festiva. Durante todo el camino reinó el buen ambiente y las ganas de caminar. La gente, pese a las ampollas, las rozaduras o algunas molestias musculares, todos en la carretera con ganas de “tirar pa´lante”.
A las dos horas de camino se hace una breve parada, más para evacuar líquidos que por necesidad de descanso. Poco más adelante, antes de cruzar bajo el túnel de La Gotera, tomamos el desvío que conduce por la antigua carretera hasta el centro de La Vid. Ayer por la tarde nos visitaron en Busdongo el presidente de la Junta vecinal, rogándonos que pasásemos por el pueblo. El cambio de itinerario se decidió sobre la marcha y resultó ser un acierto. A la entrada de La Vid, todo el pueblo, sus 117 vecinos acompañados de unos 70 de Villasinpliz, todos ellos dependientes de lo que la da la mina, rompieron en una gran ovación. Poco más de 200 metros más adelante, encontramos una mesa improvisada en plena calle, sobre ella había más de 60 empanadas, una buena variedad de conservas y todo tipo de viandas que eran servidos por la juventud de ambos pueblos. Corrió el vino, sonó la gaita, alguno hasta bailó; detrás de la enorme mesa una pancarta de apoyo a los trabajadores siderometalúrgicos “La Vid y Villasimpliz con vosotros”. A muchos de nosotros, obreros curtidos en hornos altos, baterías de cok, acerías o laminaciones, se nos saltaron las lágrimas emotivas, cuando comenzaron a desfilar jarras de barro o cristal con humeante café recién hecho, y portado por las abuelas desde sus casas para agasajarnos y saciar nuestro apetito.
El presidente de la junta vecinal José Manuel Mel, justificó el recibimiento, que no nos ofreció Mieres, ni Pola de Lena, ni ningún otro pueblo asturiano, con una palabras que resumen todo lo que estábamos viviendo:
-“Somos mineros y eso hace bastante más fácil que comprendamos lo duro que es la reconversión, que tarda más o menos en llegar pero que al final, nos afecta a todos”.
Todo el vecindario que estuvo en la calle, se mezcló con nosotros, y los mayores se interesaron especialmente por nuestro estado de salud. El pueblo de La Vid ha sido y es cuna de muchos mineros llegados de Turón, Lena, Mieres, etcétera. El pasado año estuvieron en huelga cinco largos meses por la firma del convenio colectivo de las explotaciones de Hullera Vasco Leonesa. Conocen en sus propias carnes estas situaciones desesperantes.
Para José Manuel Mel: -“nosotros hubiéramos querido hacer algo mejor, apenas contamos con tiempo para organizarlo. Aún así, creo que el objetivo lo hemos logrado y este no era otro que os sintieseis apoyados”
Efectivamente, no podemos pedir más, estas gentes se han volcado con nosotros desde que atravesamos el límite de provincias, las dudas que teníamos sobre el recibimiento en tierras castellanas se han disipado por completo. El temor que flotaba en el ambiente del trato que los leoneses nos harían, no tenía ninguna base, pero, alguien puso la nota de duda y eso hizo que nos reserváramos un tanto.
La partida de La Vid es por lo ocurrido muy emotiva. En algunos rostros, la mayoría, se refleja el sentimiento de complicidad con estas gentes sencillas, trabajadoras y grandemente solidarias. Suena el “Adiós con el corazón…” y “En el pozu María Luisa…” Desde la megafonía que nos acompaña durante todo el trayecto nos despedimos:
-“Os llevaremos en corazón y siempre estaréis presentes en nuestro recuerdo. ¡Gracias!”
Hoy día de La Pilarica la marcha se ha incrementado con las personas llegadas de Asturias y otras de aquí mismo. Los autocares y bastantes vehículos particulares han seguido ruta hasta La Robla donde finaliza la jornada. Entre los desplazados en el día de hoy hasta la marcha, están, José Antonio García, concejal de IU en el ayuntamiento de Avilés, D. Julián, el cura de La Magdalena, y los párrocos de Versalles y Llaranes; además de los alcaldes de Castrillón y Corvera, Luis Ferro y Víctor Álvarez, respectivamente.
Con Luis Ferro me une una buena amistad desde hace bastante tiempo. Además de haber nacido en la cuenca, como yo, está casado con la hija de un buen amigo de mi familia. César, su suegro, ha sido taxista toda su vida y propietario de una sidrería-tienda junto al campo de fútbol de Ganzábal, donde cuando asistíamos al fútbol era el lugar de reunión a tomar el café de varios amigos antes del partido y muchas veces, hasta salíamos en el descanso a tomar algún refrigerio. Somos muchos los clientes habituales de César que durante nuestra juventud viajamos con él por las distintas fiestas y verbenas de buena parte de Asturias. Siempre era quien mejor precio nos hacía, y también era uno más del grupo cuando se trataba de escanciar sidra.
Con Víctor, el alcalde de Corvera, igualmente tengo bastante trato desde que ocupo el cargo de secretario del club de buceo GEAS. Luis y Víctor han estado desde un principio en primera línea, tanto en manifestaciones como en las concentraciones por Avilés, Oviedo y Gijón. No como otros que… ¡bueno!, a veces ni merece la pena, y es mejor callarse. Prometen mucho, todo son buenas intenciones, mejores palabras, y al final no aparecen por ninguna parte.
Al incorporarnos de nuevo a la carretera general otra pancarta nos despide “La Vid y Villasimpliz con la Marcha de Hierro”. Con el objeto de animar el ambiente desde el vehículo que abre la marcha, por la megafonía “Tengo un tractor amarillo…” Miguel Flores es el encargado de elegir la música y con esta canción, de moda durante todo el verano, consigue que toda la columna entone la facilona y pegadiza musiquilla.
Miguel Flores Marcos es el secretario de Acción Sindical de la USO de Asturias. Desde adolescentes que nos conocemos. Teniendo poco más de quince años, los fines de semana éramos habituales de Tudela Veguín. Los domingos por la tarde a las cinco, al cine, más tarde a pasear tras las mozas. Grandes fueron las juergas que nos corrimos por el salón Ortea y las fiestas y verbenas de los alrededores. Conoció a una de mis primas, Pili, y ya no se separó de ella. Forman una buena pareja, de su unión han nacido dos niñas, hoy dos hermosas jovencitas, María Eugenia y Silvia. Hubo un tiempo en que por cuestiones de trabajo perdimos el contacto y llegamos a saber muy poco uno del otro.
Hace varios años, en 1986, desde la sección Sindical de Ensidesa se pusieron en contacto conmigo para asistir a una reunión y aprovechar para presentarme al secretario responsable de las secciones sindicales de las factorías de Avilés y Veriña. Todo el mundo me hablaba de Flores y yo jamás asocié este apellido con Miguel. La sorpresa nos la llevamos los dos. La finalidad de esta reunión era para buscar afiliados que estuvieran interesados en asistir al congreso de la USO de Asturias que se celebraría en la ciudad residencial de Perlora (Carreño). Desde ese momento volvió a ser frecuente el contacto con Miguel y las respectivas familias. Pocas fechas antes de iniciar esta marcha, su suegra Alicia, preparó una enorme fabada el La Viña, donde reside en Tudela Veguín. Allí nos reunimos unas veinte personas en una tarde soleada y de temperatura envidiable y hubo recuerdos de cuando éramos asiduos de pasar días y días por la zona. Corrió la sidra y quedamos en no perder el contacto y reunirnos con más asiduidad.
Apenas llevamos cuatro días fuera de casa y Miguel ya me ha dicho más de una vez:
-Si cogemos una fabada de las de mi suegra en estos momentos nos ponemos como quicos, ¿no?, José Ramón
- Sí Miguel. No me lo recuerdes
La inyección de moral que hemos recibido durante esta cuarta jornada se incrementa por la bonanza del tiempo, luce el sol y eso es de agradecer. El ánimo de los caminantes ha subido muchos enteros durante los kilómetros recorridos y más, cuando se nos comunica que el ayuntamiento de Villamanín se comprometió a hacer una buena aportación económica para la marcha.
Espontáneamente surge una fuerte ovación. Los 94 kilómetros que se llevan recorridos quedan en el olvido ante el calor popular que se recibe. En todas las mentes no hay dudas: ¡venceremos!.
Jerónimo Blanco fue el compañero que abandonó en la jornada del viernes debido al fallecimiento de su madre. Hoy se incorpora a la expedición en La Robla después de ascender Pajares en solitario. -“Ir a Madrid saltándose el Pajares, es como hacer sidra sin manzanas”, afirmó cuando llegó a la cima. Tres horas tardo Jerónimo en ascender el puerto. Durante la caminata fueron varios los automovilistas que se ofrecieron a subirlo en coche, lo rechazó porque “esto es un reto personal”. De esta manera, sólo y ascendiendo el tramo más duro de todo el recorrido, a partir de hoy reinicia la marcha con el resto del grupo.
Otra de las que se están recuperando fantásticamente es Maite Fontanellas, una de las cuatro mujeres que participan en la marcha.
Hoy ha vuelto a caminar y parece que la pequeña lesión de rodilla que se produjo al finalizar en Busdongo la tiene olvidada. Con esto se demuestra que, aunque los kilómetros recorridos estén dejando huella en las piernas de los trabajadores, éstos, no piensan ni mucho menos en abandonar, al contrario, crece la moral muchos enteros cada vez que se finaliza una jornada.
La llegada a La Robla se produce cercanas las 17:30 horas. Poco antes de finalizar, varios grupos de mineros de la MSP, que la pasada primavera protagonizaron la “marcha negra”, acudieron a nuestro encuentro recibiéndonos animosamente ante las duras jornadas que se nos avecinan. Antes, al paso por Pola de Gordón, el alcalde de este municipio nos acompañó en el recorrido. Se hizo una brevísima parada y aceleramos el ritmo, todos deseaban acabar lo más pronto posible tras las emociones vividas en la jornada. El puente de entrada a La Robla, además de pancartas de ánimo y banderas azules de nuestra comunidad, está repleto de gente que se van incorporando a la columna camino de la plaza del ayuntamiento donde esta previsto terminar. Vuelven a entonarse canciones y el compacto grupo no se disuelve hasta volver a salir desde el centro hacia el campo de fútbol y las piscinas, donde en sus instalaciones se han colocado las colchonetas de cada uno y la bolsa con nuestras pertenencias en la cabecera. Víctor y su equipo han trabajado de lo lindo, todo está perfecto y bien ordenado, aunque las instalaciones dejan mucho que desear.
Después de asearnos y como diariamente cambiarnos de toda la ropa interior y la camiseta, somos varios los que decidimos dar una vuelta por La Robla antes de la cena. Pandiella, monologuista langreano, trabajador de Ensidesa-Avilés, ha hecho todo el recorrido de hoy. Son inolvidables las juergas que hemos corrido, siempre formó parte de nuestro grupo de amistades y sus mejores actuaciones las dedicó a quienes nos consideramos sus amigos.
-José Ramón, ¡cagon la…! Toi desfechu. No sé si aguantaré hasta casa y eso que voy en coche.
Al apreciable Pandiella, al igual que otros muchos amigos y compañeros, también los atienden los servicios de Cruz Roja en las unidades móviles puestas al efecto. El servicio se ha incrementado con otras tres ambulancias más, además de las cuatro con que contamos diariamente en la marcha desde que partimos de Oviedo. Médicos, masajistas, enfermeros, todos se desviven haciendo los más variados trabajos de recuperación de los caminantes. El cuadro es bastante crudo, las ampollas se han convertido en llagas y las rozaduras en heridas. A pesar de todo, los cuidados de estos excelentes profesionales hacen el milagro diario y todos mañana, sino al tiempo, volverán a la carretera.
Haber que sucede esta noche con el equipo de roncadores. Ayer hubo quien se acopló dentro de los armarios empotrados para descansar y otros, los más cercanos a la habitación de la “orquesta”, aún se les notan las ojeras de no conciliar el sueño.
Pepe, el de San Cristóbal y su compañero Antonio Ferrer, con el camión de La Revoltosa de Carbónica Avilesina, empresa que dona toda el agua que se consuma en los días de duración de la marcha, ayudan como el que más. Su camión ya nos sirve para todo, hace de almacén, de despensa, y además, recoge todos los desperdicios en grandes bolsas de plástico para posteriormente depositarlas en los contenedores de los pueblos donde pernoctamos.
A la cena asisten varios de los compañeros que hoy nos han visitado. Se hace en dos tandas como consecuencia del aumento. Patatas con carne, pescado frito y postre, es el menú que se sirve. Por cierto, bastante flojo. Bares y cafeterías están muy animados tras la cena, los teléfonos públicos hecha humo de tantas llamadas que soportan. En uno de los locales me encuentro con el teniente de Tráfico que desde la entrada en León se ha hecho cargo de nuestra seguridad en la carretera. Se encuentra con otros compañeros y sus familias festejando el día de su patrona, la Virgen del Pilar. Soy invitado, junto a mi cuñado Baena y nuestro inseparable Curro, a sentarnos a su mesa, lo hacemos gustosamente y comentamos las incidencias del día. Esta sobremesa dura un buen rato y entre anécdota y anécdota pasa el tiempo sin darnos cuenta. Ya ha disminuido la afluencia de gente en el bar y aprovecho que el teléfono está libre…
-¡Hola!
-¿Papá?
-Sí
-Mamá, ¡es papá!, ¿cuándo vienes?
-¡Uf!, no te apures. Todavía quedan días.
-Papá. ¿Qué me vas a traer?
-No sé, ¿qué quieres?
-Un coche teledirigido, ¡bueno!, lo que tú quieras
Mi mujer se interesa por como lo estamos pasando y por mi estado. Tras los días de lluvia piensa que debo estar griposo, pues es bastante sencillo que cualquier virus que se pierda, acampe en mi persona. De momento me estoy librando. Le comento que he bajado de peso y como es de suponer no se lo cree…
-Ya me verás. Me estoy quedando como un figurín… ja,ja,ja,ja…
Las noticias de los medios informativos reflejan el trato que recibimos durante el recorrido con amplias informaciones sobre todo lo que sucede. Hoy me han entrevistado para el Diario de León. Los reportajes de prensa son acompañados de grandes instantáneas. Todos los días llegan a nosotros suficientes ejemplares de la prensa asturiana, tanto La Voz de Asturias, como El Comercio, La Nueva España o La Voz de Avilés, reparten gratuitamente los ejemplares en la marcha de hierro. Todos estos medios tienen permanentemente destacados a periodistas y fotógrafos que diariamente nos publican mensajes y saludos que dirigimos a nuestros familiares a través de sus páginas, desde donde nos encontramos.
El alcalde de León, como ya hizo con los mineros de Laciana en la pasada primavera, además de hacerse propios los gastos de manutención, también ha prometido una importante suma de dinero para paliar en parte, los numerosos gastos que se ocasionan diariamente. La etapa que concluye en la capital leonesa es una de las más esperadas, posiblemente tanto como la finalizada en Busdongo tras coronar el Pajares. Visto las muestras de cariño que vamos recibiendo por el camino, la llegada a León puede ser apoteósica. En los primeros pueblos castellanos se sintió el calor de la solidaridad, la mano tendida, el gesto amigo, la mirada cómplice, el aplauso de los hombres y mujeres de una tierra que nos vieron pasar con la cabeza bien alta y se sintieron orgullosos de ver que todavía, un puñado de hombres era capaz de pelear por todo un pueblo.
En el largo camino hacia Madrid se estaba jugando mucho del futuro de Asturias. Con los trabajadores siderúrgicos viajaba también la esperanza de una región ya concienciada. Una región que ya hacia suyo el orgullo de ver que un grupo de hombres, en su totalidad trabajadores, habían decidido caminar más de 500 kilómetros para que toda España supiese que el Principado de Asturias no podía hundirse quitándole los pilares en que tradicionalmente se apoyaba. Una gran equivocación sufrían quienes pensaban que con el caminar se estaba luchando exclusivamente por mantener los puestos de trabajo de Ensidesa. Mantener Ensidesa era mantener Asturias y dejar que se hundiese Ensidesa era dejar que Asturias se hundiese. No solamente las comarcas cercanas a las factorías tenían una dependencia fundamental de Ensidesa, era toda Asturias la que se vería afectada por la solución que se diese al futuro de la empresa.
La acogida cálida fue constante durante los kilómetros recorridos. En la calzada se apostaron los leoneses con pancartas de apoyo y vitorearon la finalidad del esfuerzo. Entre las muestras de cariño que despertó la marcha hay que destacar la que manifestó Domingo Martínez, un avilesino de la calle Llano Ponte que era ayudado por su familia a tirar de la silla de ruedas donde se desplazaba cuando la marcha se encaminaba hasta el ayuntamiento de La Robla. Más de 9 kilómetros recorrió Domingo con la marcha. Su deseo era haber hecho la etapa entre Mieres y Campomanes, no lo pudo hacer debido a la inclemencia del tiempo y las nefastas condiciones meteorológicas que se sufrieron. Hoy sí lo ha hecho, a Domingo le gustaría haber podido continuar pero -“estoy al límite de mis posibilidades. Yo no puedo, si otros pueden que sigan”
En La Robla, una buena moza rubia, avilesina, que hizo la etapa completa sin manifestar cansancio alguno, sacó de su gaita los más conocidos ritmos y cantares de la música regional. A su propio decir, simplemente lo hizo “por conciencia sobre el negro futuro que se cierne sobre la comarca”
El apoyo no tiene precio ni dinero que lo compre.
¡Ah!. Se me olvidaba. Hoy también me entero de lo sucedido, -parece ser que fue en Pola de Gordón- donde se recibió una de las muestras de cariño más entrañable. Una niña entregó un sobre a la organización de la marcha con un mensaje escrito a mano que decía:
“Ánimo. Estamos con vosotros. Así se lucha” . Margarita Huertas. León.
Dentro del sobre había además 1.070 pesetas. Seguro que todo lo que contenía su hucha de ahorros. El capital de su gran corazón.
Hay que ver como pasa el tiempo, la sintonía de El Larguero suena...

Tu afición es sentimiento
y tiene mucho alimento,
di que tú eres el mejor,
hincha, tú eres el mejor
escuchando el transistor.
Ra, ra, ra,
el lobito está cobrando,
tralala larala lalala,
los borreguitos pagando.
El lobito descansaba,
tralala larala lalala,
los borreguitos cantaban,
ra, ra, ra,
ra, ra, ra,
ra, ra, ra.

La Robla - León (13/10/92)

Martes y trece. No hay supersticiones.
Hoy si he dormido bien. Quizás me haya relajado la conversación con los míos. Como cada día soy de los primeros en tomar el desayuno, café y unas galletas de las de siempre, del tipo María. Como principio de la jornada no está mal, a media mañana tomaré algo más consistente, hoy está previsto los bocatas sean de jamón serrano y eso sí entra en mi dieta.
Por consejo expreso de la Guardia Civil de Tráfico, se cambia el itinerario y la marcha de hierro se desvía hacia la carretera de Lorenzana y Cuadros. Flaco favor hizo este cambio, al final se recorrieron más kilómetros de propina sobre lo que marcaba el libro de ruta inicial por El Rabizo. Además, en un principio el asfalto resultó bastante molesto para caminar puesto que estaba desconchado y hubo que mantener sumo cuidado por donde se pisaba, era bastante fácil sufrir alguna que otra torcedura. El coordinador de Cruz Roja, el incansable Juan Campa, puso sobre aviso a los caminantes del inminente peligro. Una vez comentado con los agentes, estos toman la determinación de detener a todo el tráfico que se acerca a la columna o se cruza con ella, dándoles paso cuando se puede y se ensancha la calzada lo suficiente. Es así que caminamos por el centro de la calzada evitando en lo posible los márgenes donde el firme es más irregular y los baches son frecuentes.
Desde que mejoró y de forma sustancial el acceso a León por El Rabizo, ésta carretera ha disminuido considerablemente su tráfico. Me viene a la memoria cuando estaba en el CIR de El Ferral del Bernesga, Los autobuses circulaban por esta vía para acortar el tiempo, ahora no merece la pena, es bastante más largo por este camino.
El día es gris pero con una agradable temperatura, se puede decir que hasta hace calor. El paso es alegre y se marcha compactamente, sin huecos entre la larga hilera de tres en línea. Los vecinos de los pequeños pueblos alejados un tanto de la carretera se acercan a darnos el saludo, ofrecen vino y manzanas. A la altura de La Seca, nos detenemos un rato para evacuar líquidos y hacer alguna que otra necesidad fisiológica.
En Cuadros es otra cosa, los vecinos han salido a la calle y se encuentran en esta localidad varios representantes sindicales de la provincia leonesa. Aquí también está Manuel Zaguirre, secretario Confederal de la USO de España. Como uno más, Manolo hace lo que queda del recorrido a pie.
Manolo, es de los hombres que se hace querer, además de ser máximo responsable del sindicato, es un amigo para todos los que componemos la organización. Su cordialidad está presente en todos sus actos, ama a Asturias como el que más. Entre los asturianos se siente como en su propia casa. En cada ocasión que se le presenta, y son varias al cabo del año, en sus mítines, reuniones o ruedas de prensa, nunca deja de mencionar sus comienzos en el sindicalismo poniendo como ejemplo a Asturias. Él, como la mayoría de los líderes en las otras organizaciones, han mamado el sindicalismo asturiano desde sus comienzos, por eso, no es de extrañar que Manolo Zaguirre sea un enamorado de nuestra tierra, y le apenen, tanto como al que más, la insufrible mala racha que estamos pasando y los grandes problemas que se nos avecinan. El ejemplo de solidaridad lo demuestra Zaguirre todos los días.
Como no podía ser menos, hoy también ha estado dando su apoyo a la marcha de hierro caminando como uno más, dando ejemplo, y sufriendo los kilómetros que además hizo con un calzado inadecuado.
-¡Gracias, Manolo!
La parada en Cuadros se aprovecha para tomar el bocadillo regado con cerveza y otras refrescantes bebidas por los bares del pueblo. A muchos ni nos cobran, somos invitados. Están presentes las cámaras de TVE que graban para Informe Semanal. Uno de los que más atraen la atención de los periodistas es Joaquín, Grao, para los que lo tratamos desde hace años. Juacu, es un veterano trabajador de Ensidesa que siempre ha sido afiliado de la Unión Sindical Obrera y no se pierde ninguno de los acontecimientos sindicales. Este jubilado de 70 años largos, a pesar de su edad, es uno de los caminantes más animosos. Junto a otro gran veterano y sindicalista, Francisco Medina Gestoso, forma un dúo que parecen vivir la eterna juventud. Medina y Juacu, siempre están pendientes del más mínimo detalle y sirven de ejemplo para el resto. Su constancia y pundonor es admirado por toda la marcha de hierro.
De esta localidad de Cuadros se parte con bastante más gente de la que llegamos en principio. Se han ido integrando compañeros venidos de Asturias y bastantes trabajadores leonesas encabezados por los mineros de la MSP.
Las pancartas y banderas de Asturias y León ondean a lo largo de toda la marcha portadas por los caminantes, dando un tono de colorido fantástico para quienes tienen la suerte de ver toda la columna desde una altura superior.
-“Tengo un tractor amarillo…” los sones de la música animan la marcha. “Hay un gallego en la luna…” y otras archiconocidas melodías se entonan una y otra vez.
Como a unos 3 kilómetros de la capital leonesa, los agentes de la Policía Local se hacen cargo de la seguridad en la marcha de hierro. No obstante, nuestros asiduos acompañantes de la Guardia Civil de Tráfico no abandonan, ni mucho menos, y finalizan la etapa junto a nosotros.
En el recorrido se fueron cambiando los planes, en un principio, se preveía que el alcalde de León, Juan Morano, saliese a nuestro encuentro y hubiera una recepción en el ayuntamiento donde se nos entregaría un cheque por valor de los cuatro millones de pesetas anunciados. No fue así, y el acto tuvo lugar más tarde en el polideportivo Gumersindo Azcárate.
Mucha gente, más de seis mil personas, según datos de la Policía Municipal, nos recibieron a partir de nuestra entrada en la ciudad por las inmediaciones del Hotel San Marcos. Se recorrieron bastantes mas kilómetros de los previstos desde La Robla. Pese a ello, en todo momento se demostró enfado alguno y el estado era animoso. Durante una hora las calles de la capital leonesa fueron objeto de aplausos y muestras de solidaridad hacia nosotros. Sin planearlo, espontáneamente, se configuró una manifestación en la que se comprobó, una vez más, el apoyo que estamos recibiendo de las gentes de León en nuestro camino hacia Madrid. La jornada puede considerarse como apoteósica. A pesar de las secuelas físicas, nos sentimos triunfadores e ilusionados por la solidaridad recibida. ¡Asturias y León, son todo corazón!, se escuchó más de una vez.
Después de las etapas que se llevan, se va notando en los cuerpos los kilómetros recorridos, existen compañeros que aún estando bastante tocados físicamente, se niegan a ser transportados en las ambulancias o vehículos de apoyo hasta los finales y esto hace que el resto, se vean con más ánimo para continuar caminando. Hoy, como todos los días los voluntarios de la Asamblea de Cruz Roja del Principado de Asturias, se vaciaron en atenciones durante toda la jornada.
León vibró con la presencia en sus calles de los trabajadores siderúrgicos tras la durísima etapa en la que se recorrieron 46 kilómetros, alguno más de los previstos en el libro de ruta, lo cual provocó que la columna sufriera alguna merma momentánea mientras se curaban heridas a causa de la dureza.
En uno de los ángulos de la amplia cancha de deportes, en el polideportivo Gumersindo Azcárate, se ha habilitado una pequeña enfermería que no carece de nada para atender los maltrechos cuerpos de los caminantes. Hay varias camillas y grandes tableros con la misma función. Después de la reconfortante ducha, los lesionados pasan por las expertas manos de los fisioterapeutas y los médicos que se suman voluntariamente en cada final de etapa. Las atenciones a las heridas de los pies, los masajes y estiramientos, son tratados por este grupo de profesionales que en el día de hoy también se ha incrementado por mediación del ayuntamiento leonés. A las ambulancias que permanentemente están en la marcha, se han adherido hoy una docena más que en los aledaños del polideportivo, como hospitales de campaña, trabajan sin desmayo atendiendo toda clase de lesiones. Al final fueron necesarios los traslados de caminantes para ser asistidos en centros sanitarios de la capital, dado el volumen de las necesidades de atenciones, y todo este equipo dispuesto, no dar abasto con las curas.
Antonio, es un fisioterapeuta leonés que también pasa consulta en Gijón, en Busdongo se sumó a los voluntarios de Cruz Roja y en las dos etapas transcurridas sus masajes ya se ha hecho famosos. Antonio, es de esas personas que se multiplica sin desfallecimiento, los caminantes que han pasado por sus manos dicen que sus masajes son muy fuertes y bastante dolorosos, pero según parece todos acaban contentos y más de uno ya comentó que -“esti cazurru frállanos, pero déjanos como nuevos”.
El alcalde de León, Juan Morano y varios concejales de la Corporación leonesas se acercan al polideportivo interesándose por el estado de los lesionados y por las necesidades que se tienen. No quieren estorbar, ni mucho menos mostrar protagonismo alguno. El regidor, como uno más de los ciudadanos leoneses que llenan las gradas del polideportivo, departe con los caminantes y nos facilita un teléfono de contacto permanente para ser usado si es necesario. Al mismo tiempo pone en conocimiento de la organización de la marcha que los cuatro autocares que se han dispuesto para trasladarnos desde el parque de San Francisco, al lugar de la cena –distante poco más de cuatro kilómetros de donde pernoctamos- se encuentra a nuestra disposición. Si alguien quiere darse una vuelta por la ciudad, no tendrá que gastarse nada en el viaje de regreso, uno de los autobuses nos esperará donde acordemos y nos retornará a la hora que se estipule.
En grupos de setenta u ochenta comensales pasamos al restaurante. De cena: congrio con patatas, carne guisada y postre. Bueno, puede pasar, aunque se pudo mejorar con lo que dicen paga el ayuntamiento.
Mientras unos cenan, los que esperamos aprovechamos para hacer llamadas telefónicas. Yo lo hago en primer lugar a mi casa. David, se pone loco de contento al oír mi voz, mi esposa como siempre, preocupándose de mi estado de salud. Poco más o menos sucede cuando la llamada es a casa de mi madre en La Felguera, las preguntas, las de siempre -¿cómo estás?, -ten cuidado con lo que comes-, -no hagas excesos-, etcétera, etcétera.
De toda la vida yo siempre he dicho que tengo dos madres y es cierto, una, mi tía Olvido, toda su vida luchó para criar a los tres hermanos, Julieta, Luis y yo mismo. Mi madre emigró a París en los años en que en España se pasaba muy mal dada la carencia de oportunidades par una mujer madre de tres hijos. Siempre vivió pendiente de nosotros y nos visitó alguna Navidad, alguna que otra semana Santa, no recuerdo muy bien, y siempre en tiempo de vacaciones veraniegas. Olvido, trabajadora incansable, toda su vida en Duro Felguera, en el taller Eléctrico rebobinando motores a mano, y más tarde en Uninsa, pero sin moverse del mismo lugar. Se desvivió por darnos lo mejor, ocupó en nosotros los mejores años de su vida y perdió muchas oportunidades por atendernos. Ella es ni madre porque me crió y la otra porque me dio el ser. A las dos las queremos por un igual, tanto mi hermana y hermano, como yo mismo, por ser unas mujeres ejemplares, que toda su vida la han dedicado al trabajo y ha nosotros. Su única preocupación es nuestro bienestar, no tienen nada de ellas, todo es para nosotros. Viven, y están pendientes que no nos falte de nada.
La mayoría de bares y cafeterías nos invitan a la primera consumición –estáis invitados por el jefe. ¡Gracias jefe!. Hay varios grupos que aprovechando lo agradable de la noche decidimos dar un corto paseo. Hasta alguno es más decidido y decide entrar en alguna discoteca. Los más -¡para bailes estoy yo!
El comité de empresa de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) nos hizo entrega de un cheque por importe de 250.000 pesetas como contribución al paliar los gastos de la marcha de hierro, a la vez que prometieron toda la ayuda que sea necesaria en el caminar por tierras leonesas.
Hoy como ayer, hemos estado arropados por estos compañeros, en su mayoría mineros, y el agradecimiento hacia ellos es inmenso, tanto por el apoyo como por el asesoramiento que hemos recibido puntualmente para los preparativos de esta andadura que moviliza a un sinfín de ayuntamientos, asociaciones, grupos políticos e instituciones, a lo largo de este kilometraje entre Asturias y Madrid.
Los sindicatos de la MSP nos han ofrecido todo su conocimiento logístico experimentado en la marcha negra y que coincide en el itinerario a partir de Medina de Rioseco. Una de las más importantes aportaciones de estos trabajadores lacianiegos ha sido la gran cantidad de contactos que nos facilitaron de los distintos organismos sociales para afrontar las últimas 10 etapas a partir de Medina de Rioseco. Su experiencia nos servirá para prevenir acontecimientos que a ellos les pillaron de sorpresa, sin olvidarnos, que desde que se contactó con ellos, se volcaron en nuestra causa y eso es un detalle que no se puede olvidar.
Los metalúrgicos, al igual que los mineros, somos los mismos que llenamos las calles de puños en alto cuando hubo que traer la democracia y los que apoyamos los pactos de la Moncloa para que no se hundiera el invento. Hoy no vamos a Madrid para protestar por protestar, sólo para pedir cuentas. Se está desmantelando parte de la industria porque los europeos de primera nos han dicho a los de segunda que hay que desguazar lo que no sea competitivo. Para ellos lo serio: el acero. Para nosotros, quedarnos con los servicios, con el sol y el diseño.
No vamos a protestar por los desequilibrios, sino a luchar por no caer en el vacío. No estamos en la carretera porque nos guste, es que no queremos perder nuestro trabajo. Protestamos por la reconversión del sector que supone, además de la capacidad de producción, un recorte en la plantilla de más de 9.000 empleos. Por esta razón y no por otra, nos hemos lanzado al camino de Madrid. El futuro ya tenía que haber sido despejado hace mucho tiempo sin llegar a estos extremos, no pedimos mejoras salariales o un trato especial, sino que gritamos el incuestionable derecho al trabajo, al nuestro, al de nuestros hijos, y al del país.
Tenemos que andar jornada tras jornada, kilómetro tras kilómetro, para llegar a Madrid, no porque sea la capital de España, sino porque allí están las llaves que a criterio de unos señores abren y cierran las puertas de la vida o de la muerte. Da pena imaginar que éste, el de caminar o morir, es el futuro que parece aguardar a todos. Y si no nos revelamos, vendrá el ministro Corcuera, por otra parta también siderúrgico, nos llamará "chololos" y alguna que otra lindeza más.
En el informativo de las 20:00 horas me entero de que un numeroso grupo de trabajadores de Ensidesa han colapsado la circulación en las entradas y salidas de la autopista A-8 de Gijón a Avilés, así como el centro de la villa durante algo más de una hora después de celebrar en la tarde de ayer, una concentración en la plaza del Humedal en apoyo a los compañeros que estamos en la marcha de hierro sobre Madrid. Otro grupo cercano al medio millar -según la emisora- de trabajadores siderúrgicos se concentraron ante el ayuntamiento de Avilés con el mismo motivo. Los manifestantes portaban una pancarta con la consigna: “Por la defensa del empleo”
Los manifestantes en esta acción de protesta señalaron que con las movilizaciones “queremos que la población se sume a nosotros. Son actos pacíficos que no tienen como objetivo molestar a los ciudadanos, sino reclamar su apoyo para luchar juntos contra el desmantelamiento industrial de las comarcas siderúrgicas”.
-¡Vamos Jose, que te pierdes El Larguero!
-De eso nada. ¡Faltaría más!

León - Valencia de Don Juan (14/10/92)

El miércoles 14 de octubre de 1992 amanece con una densa niebla que no se irá diluyendo hasta pasadas las horas centrales del día. Tras el recibimiento en León y a pesar de la gran cantidad de asistencias que se tuvieron que hacer en las piernas de los caminantes, los metalúrgicos se levantan con el ánimo alegre y dispuestos, cuanto antes, a finalizar la etapa del día con destino Valencia de Don Juan, una de las más largas de todo el recorrido.
Manolo Zaguirre, con su presencia en la etapa de ayer ha dejado entre nosotros la muestra de su apoyo incondicional y solidario, señalando a los medios informativos su esperanza en que -“tanto la CSI como el ministerio de Industria reconsideren su postura y retiren el plan de Competitividad que es un auténtico plan de exterminio contra la siderurgia integral en nuestro país. La CSI debería de abrir de inmediato una verdadera negociación con los sindicatos en base a las medidas que estos han planteado en la mesa negociadora”. Para continuar con –“espero que esta movilización siderúrgica tenga la misma eficacia que en el caso de los mineros de Laciana, que fueron quienes iniciaron este tipo de actos reivindicativos”.
Desde León, Zaguirre acudirá a Burgos para estar junto a los compañeros de Altos Hornos de Vizcaya. Próximamente estará de nuevo con nosotros en las cercanas etapas a Madrid, y a señalado que –“esta es una movilización, la cual, sin ningún género de dudas, va a hacer historia”. El problema de la siderurgia para Manolo Zaguirre hay que enmarcarlo en –“la fijación casi demoniaca que tiene el ministro de Industria por cargarse todo el sector industrial nacional y convertir el país en un desierto, sin ninguna actividad de carácter productivo”. Seguidamente le hizo un llamamiento a Claudio Aranzadi reclamándole más combatividad frente a la Comunidad Europea en la defensa de la industria española, -“aunque parece que el pescado ya lo han vendido, y a eso nos debemos de negar tajantemente porque sería una estocada de muerte a la precaria reindustrialización”.
Pasadas las 9:00 horas de la mañana, la columna asturiana se puso en marcha. El ritmo comenzó vivo, pero, con el transcurrir de los kilómetros, el cansancio acumulado y el poco tiempo de recuperación entre jornada y jornada, comenzó a hacer mella y el paso fue mucho más lento que otros días. A pesar de las dificultades, nadie quiere abandonar, se resisten a dejar la carretera y los miembros de Cruz Roja se quejan de que muchos de los trabajadores no atienden sus recomendaciones de dejar de caminar por una horas. El sufrimiento de hoy se ha visto compensado en parte, por la compañía de dos autocares repletos de compañeros de Ensidesa-Veriña, quienes aprovechando el descanso semanal se desplazan para comprobar "in situ" lo duro que es esto. Cuando finalizó la etapa comentaban –“tenían que probarlo todos los compañeros de la empresa para saber lo que es”
Las rectas de esta carretera parecen interminables, el terreno que se recorre es sobradamente conocido para la mayoría. Son pueblos de descanso veraniego para muchos asturianos y paso obligado para distintos puntos de la meseta. Los aficionados a la caza recuerdan estos parajes en tiempos mejores para las cacerías deportivas libres. Hoy en día, todo está acotado y el terreno libre prácticamente ha desaparecido. El paisaje no acompaña para la distracción, es anodino y la mayoría solo se fija en el compañero que le precede. Otros miran fijamente la línea blanca que delimita el arcén con tiempo para el comentario , si se quiere, hasta simpático de –“ en Obras Públicas no tienen ni idea. ¡Gratis!, les reparamos de pintura la línea hasta Madrid, solo con que nos faciliten la brocha y el caldero de pintura”.
En la cola de la marcha, desde hace dos jornadas siempre van los mismos. Han formado grupo y caminan recogiendo en grandes bolsas de plástico alguno de los desperdicios que se van arrojando a la cuneta como, latas de refresco o envolturas de papel de aluminio. Procuran dejar el menor rastro posible de nuestro paso y en los medios informativos les han bautizado como los “basureros de la marcha”. Como ya he comentado, las bolsas al contenedor si se encuentra en el camino. Si esto no sucede está el camión de La Revoltosa para llevarlas hasta el lugar de llegada donde se depositarán en los camiones o contenedores que facilitan los ayuntamientos.
A mitad de camino hay una parada de media hora para comer y ¡sorpresa!, la mayoría de los bocadillos se encuentran vacíos o con una ínfima rodaja de chorizo, y por cierto, nada bueno. Sobre la marcha se sale del paso echando mano de las reservas que se encuentran en el camión despensa de Pepe el del agua, preparando los que se pueden. Además no hay problema de comida puesto que hoy mismo hemos recibido más de 300 bollos preñados y por la tarde nos esperan al final de la etapa compañeros de Avilés con unas barricas de sidra.
Si ayer hablé regular de la cena, hoy no puedo decir lo mismo de los bocadillos, preparados en el mismo restaurante. Dos miembros de la organización se desplazan hasta dicho restaurante y hacen patente la queja. Así mismo, como la factura corre a cuenta del ayuntamiento leonés, se da cuenta de la anomalía a las autoridades municipales para que tomen nota y no les cobren lo que no se ha consumido.
Ángel Suárez, secretario de la sección sindical de la USO en Ensidesa pide que se le acerque al hospital de Valencia de Don Juan. En el microbús de la organización se hace el recorrido y nada más llegar es atendido con gran celeridad. Le diagnostican una infección en un dedo del pie derecho debido a un callo mal curado. Una vez hecha la cura y salidos del hospital, me dirijo con Ángel al polideportivo de Valencia con el fin de que el compañero se quede a descansar. Poco antes de llegar al recinto, indica me pare en una zapatería que hay al lado de la carretera. Entra, pide unas zapatillas de fieltro y con una buenas tijeras de la misma tienda hace un corte donde coincide con el dedo lesionado, se pone la zapatilla, comprueba que esta perfectamente a descubierto la cura, abona el importe y en el vehículo regresa hasta encontrar de nuevo la marcha para reiniciar el camino. Al final de la etapa no puede moverse, su cara es un rictus de dolor permanente, su rostro está sudoroso y el sufrimiento parece insoportable. Cuando se quita la zapatilla, el pie lesionado es más bien un Vía Crucis.
La etapa resultó, sin ningún género de dudas la más dramática de las recorridas hasta la fecha, superior incluso a la épica del Pajares. Las atenciones en la jornada de nuestros particulares ángeles custodios de Cruz Roja han sido incontables, pero sin baja alguna, salvo una de fuerza mayor, la rotura del menisco izquierdo del secretario de Organización de la sección sindical de UGT en Veriña, el compañero Héctor Roces.
Más de nueve horas se tardo en hacer el recorrido por las interminables rectas de esta vía de comunicación castellana. En el cruce de Villamañan nos esperaba el alcalde de Valencia de Don Juan, Alberto Pérez, y varios ediles entre los que se encontraba la concejala de Medio Ambiente, la asturiana Monserrat García.
Igualmente participaron en la marcha los secretarios generales de las federaciones del Metal de CC.OO y UGT, Toxo y Lito respectivamente. Los kilómetros finales de esta maratoniana etapa se incrementaron con la presencia de los componentes de la mesa de la Junta General del Principado de Asturias, encabezados por su presidenta, Laura González, que venían de entregar al rey D. Juan Carlos, la medalla del Parlamento regional con motivo del décimo aniversario del Estatuto de Autonomía.
Otro recibimiento impresionante, multitudinario, participando todo el pueblo de Valencia de Don Juan en el que reside permanentemente una importante colonia asturiana. Los vecinos en la calle, demostrándonos el cariño a Asturias y a los asturianos y las gradas del frontón-polideportivo abarrotadas de gente.
Todo lo que Juan Campa, coordinador de Cruz Roja, pronosticó en su día se está cumpliendo. El panorama no puede ser más desolador al ver las curas que se realizan, la cancha más parece un hospital de campaña que otra cosa. La jornada ha marcado a muchos de los caminantes, ha sido durísima, así con toda la palabra. Todos trabajan sin desmayo, -médicos y voluntarios- intentan recuperara piernas completamente llagadas en sus pies que parecen irrecuperables. Hasta hoy, según Juan Campa, se llevan hechas más de 1.800 curas, la mayoría causadas por rozaduras y ampollas profundas. Lesiones musculares no ha habido, a partir de ahora es lo que más temen que aparezcan en los servicios médicos y sanitarios que nos atienden.
Antes de ir a cenar, en las afueras y frente al polideportivo, casa Alvarín de Avilés invita a pinchos variados para que acompañemos la sidra de barrica y el sonido de música asturiana. Otros compañeros de Ensidesa han tenido la idea de agasajarnos con paquetes de tabaco Winston, uno para cada uno. Los vecinos de Valencia se mezclan con nosotros y se entonan canciones pegadizas, de todos conocidas. Los culines de sidra corren de mano en mano sin cesar, para todos, aquí no hay distinciones, y estas gentes participan de la improvisada espicha como uno cualquiera de nosotros. No olvidemos que nos encontramos en Valencia de la O, en referencia a los muchos asturianos que la visitamos en nuestro coche matriculado en Oviedo. En verano es, simplemente, que hay muchos más vehículos matriculados en Asturias que los que lo han hecho en León, por eso lo de Valencia de la O. Al final todo resulta fantástico y muchos de estos habitantes nos brindaron sus hogares para que pudiésemos descansar cómodamente.
En el colegio local se nos sirve la cena: sopa, patatas con carne, truchas y postre. Las truchas están sabrosísimas y hoy me he desquitado, comí tres. A la cena asisten los miembros de la Corporación local y el alcalde. Dialogan distendidamente preocupándose por los problemas más acuciantes. La sobremesa es larga y distendida junto a los humeantes cafés. No sé de donde, pero aparecen una botellas de aguardiente, Las pingaratas se agradecen, ya que normalmente no se consume nada de alcohol.
Las autoridades que nos acompañan en la mesa no quieren nada de protagonismo, ni mucho menos hacer discurso alguno, lo que agradecemos. El ayuntamiento corre con los gastos de cena y desayuno –“a unos asturianos que pasan por aquí, y además con este problema, hay que recibirlos con todo nuestro cariño para que se sientan como en su propia casa. Todos estuvieron pendientes que no faltase el más mínimo detalle en la cena y en el aposento, la buena calefacción se dejó notar. Para los ediles coyantinos “los trabajadores estáis haciendo un gran esfuerzo y por eso, es este caso, hay que mirar el lado humano”.
No me aguanto y nada más concluir la cena cojo el teléfono…
-¡Hola! ¿cómo estás?
-¡Papá! He recortado el mensaje que me mandaste en La Voz de Avilés.
-¿Te gustó?
-¡Jolín!, ¡vaya bien!, se lo enseñe al profe y a mis amigos. Dentro de unos días me mandas otro ¿vale?
-Sí, como si el periódico fuese para mí solo.
-¿Me compraste algo?
-Tranquilo, no te desesperes, aún quedan varios días. Algo caerá.
Mi mujer me comunica que el grupo de Montaña Ensidesa, en solidaridad con la marcha de hierro ha suspendido todas las actividades previstas para el fin de semana y los días 20, 21 y 24 fletarán autocares y se desplazarán para caminar las etapas de esos días.
El cansancio hace que cualquier apoyo externo a la organización se reciba con agradecimiento. Hoy posiblemente haya sido el día en que más conductores hicieron sonar las potentes bocinas de sus vehículos para a su vez, recibir el saludo de los caminantes, hoy bastante cabizbajos y con el paso lento debido en mucho al cansancio físico y sicológico de cuatro jornadas durísimas.
Mi cuñado Baena y Robledo, el Curro están como titanes. No acusan la más mínima secuela de lo caminado. De momento sin problema, ni rozaduras, ni ampollas, nada de nada. Las lesiones les están respetando y no son los únicos, como es de suponer en un grupo tan numeroso hay de todo y lo bueno, también me gusta contarlo.
Decidimos estirar un poco y dar una corta pero satisfactoria vuelta. Al cuello un pañuelo rojo, regalo de La Nueva España. Con el chandal idéntico y el pañuelo al cuello, bien parecemos miembros de un grupo musical. Si nos ven así en casa pensarán que no es para tanto y que estamos de fiesta.
Muchos son los asturianos que veranean en este lugar leonés. Bastantes son los que cogen carretera adelante y frecuentan esta zona; por lo tanto no es de extrañar que los vecinos no se sorprendieran al contemplar la llegada de la marcha, unos asturianos que vienen en este caso, arrastrando las piernas, doloridas por el cansancio y buscando el descanso merecido, pero con el corazón que se emociona al oír frases cariñosas como las escuchadas a lo largo del recorrido -¡vamos valientes, estáis en vuestra casa!. Constantemente se oyen frases parecidas por los lugares donde transitamos, sólo que en esta ocasión, como van acompañadas del sonido de la gaita, quiérase o no, emociona más.
Media Asturias veranea por esta zona, el vecindario acudió al recibimiento de los huéspedes del verano, que a pesar de las mermadas condiciones físicas, por la dureza de la jornada, aún tienen agallas para salir y compartir momentos recordando en mucho el tiempo veraniego junto a las gentes de a diario, y repostando sus maltrechos depósitos en los bares que aún permanecen abiertos. Del verano no quedan orquestas, ni verbenas, pero hoy también se ha cantado, como si de un alargamiento del periodo estival se tratase.
La convivencia diaria ha realzado la camaradería. A pesar de las diferencias ideológicas, el objetivo es el mismo y es admirable el orden, el silencio a la hora del descanso, y en general, el respeto hacia los demás que existe por parte de todo el grupo. De momento, ningún roce, ni nada que se le parezca.
La etapa de hoy, calificada como de matagigantes ha hecho que las escenas más emotivas viniesen al recuerdo en nuestra memoria. El paisaje por donde se camina es de un frío horizontal infinito que traga la mirada pero, que su vez, se caldea con el clamor popular y espontáneo de las gentes. “¡Viva Asturias!”. Atrás quedó Pajares, los pueblos de la cuenca minera de Asturias, al igual que los de León, donde la acogida no pudo ser mejor. También se alejó la lluvia y los trabajadores de la siderurgia integral marchamos hacia un Madrid cada día más cercano, pero aún muy lejos, para intentar revocar el plan de reconversión del sector que supone la fría cifra de reducción y recorte de plantilla en cerca de 10.000 empleos. Esta sí es la realidad y lo que no se nos quita de la cabeza.
-José Ramón, El Larguero
-¡Gracias Curro!, por avisarme.

Valencia de Don Juan - Mayorga (15/10/92)

En el colegio público, -el mismo donde se nos sirvió la cena-, “Bernardino Pérez” nos deleitan con un abundante desayuno a la vez que se nos comunica que en la panificadora están a nuestra disposición 500 bollos preñados, por encargo expreso del ayuntamiento coyantino.
En una fría mañana con enormes nubarrones que amenazan lluvia, nos despedimos del vecindario a través de las autoridades municipales, con profundo agradecimiento por el trato recibido y por la solidaridad manifiesta en cada uno de ellos. Quizás sea Valencia de Don Juan, junto con el pequeño pueblo minero de La Vid, los puntos donde hasta el momento más calaron los sentimientos afectivos en nuestros corazones, sin que por ello, no reconozcamos que en todas las poblaciones por donde transitamos sucedieron actos tremendamente emotivos.
Poco antes de la salida, comenzamos haciendo una sentada en mitad de la carretera en protesta por la actuación que tuvo en el día de ayer la Guardia Civil al entrar en las instalaciones de la acería LD-III de Ensidesa-Avilés para reprimir a los trabajadores de las empresas Auxiliares que se manifestaban en favor de los metalúrgicos. Como se suele decir, “entraron a saco”, y llovieron palos y golpes. Por fortuna parece que nadie resultó herido. Nuestra sentada duró unos minutos y con el pensamiento en los compañeros de Avilés, se inició el recorrido.
La etapa de hoy, en un principio, puede considerarse como corta, unos 25 kilómetros, que comparada con estas dos últimas, de kilometraje maratoniano, puede ser relajante y de paseo.
¡Qué equivocados estábamos!. El asfaltado de la carretera está en obras, el frío gélido otoñal y la lluvia –casi olvidada- han vuelto a hacer acto de presencia para hacer mucho más difícil el caminar. El aire viene de frente y las capas verdes para resguardarse del agua, vuelan con el aire y no sirven de mucho por el fuerte vendaval. Los paraguas, por supuesto que son más un freno, que servibles en este día para que hagan algún efecto positivo. En dos palabras: no valen.
La característica de la etapa del día, fue sin duda, la monotonía de una carretera interminable y el adiós sincero y familiar de un pequeño pueblo donde fuimos agasajados con queso, vino, café, frutas, y sobre todo el cariño de unas gentes sinceras y agradecidas. Como había sucedido en el municipio de Pola de Gordón, en Matanza de los Oteros, pueblo fronterizo con Valladolid, hasta la abuela más vieja acudió a recibirnos.
El día del vino comenzó en la localidad de Zalamillas, unos tres kilómetros antes de Matanza. El restaurante San Antonio regentado por un matrimonio de Sama de Langreo, tiró la casa por la ventana. Sacó todas sus mesas a la explanada del aparcamiento y las llenó de cántaros de vino, refrescos, bocadillos, croquetas y pimientos asados. En lo alto tras la mesa, un asturiano ex-sindicalista, vecino de la localidad, colocó una pancarta bien visible “Nuestro caminar es ganar”. Estaba el hombre más contento que si le hubiese tocado la lotería, y de ahí su invitación especial a la marcha de hierro: ”…como no nos movamos, Asturias va a pique”.
Poco más tarde se llegaba a Matanza, lugar elegido para la comida. Con el alcalde a la cabeza, Marcelo Alonso, que nos esperó a la entrada de la población, nos cobijamos en una amplia carpa dentro de la pista de baile de verano, allí igualmente había una mesa enorme y encima de ella 6 cántaros de vino de 16 litros cada uno. El alcalde nos dijo en una breve intervención que era “la visita más importante que hemos recibido en el pueblo desde que yo soy alcalde, y por eso simplemente todos nos sentimos agradecidos y os doy las gracias”.
Elías Cueto, secretario de la sección sindical de CC.OO en Ensidesa-Avilés, recogió de manos del propio alcalde una placa en la que reza la siguiente inscripción: “El municipio de Matanzas (León) da la bienvenida a los integrantes de la Marcha de Hierro. 15 de octubre de 1992”
Allí se cantó el himno de Asturias y finalizamos coreando el “¡Asturias luchando, Matanza apoyando!” en honor a estas gentes que lo dan todo sin recibir nada a cambio.
A partir de Matanza, la lluvia arreció y fue una mala tarde antes de concluir con la bronca del día y quizás posiblemente de toda la marcha. Aunque en realidad el motivo de la bronca se conocía de antemano, si bien se había hecho un pacto de silencio para no enturbiar el ambiente. El problema había surgido cuando el director del Colegio en el que debíamos quedarnos esta noche, se negó en redondo a ceder las instalaciones, como mucho cedía los pasillos porque “no tendrían tiempo para desinfectar las aulas” cuando nos marchásemos.
El alcalde y todo el pueblo de Mayorga salieron a la calle a recibirnos y ellos mismos fueron los que primero pidieron la dimisión para el director del colegio que forzó un comunicado de los sindicatos, leído en el acto de recepción en el Ayuntamiento.
En el comunicado, los sindicatos mostraron su más enérgica repulsa por la actitud del sujeto en cuestión, que nos obligó a buscar cobertura en Medina de Rioseco donde su alcalde y toda la Corporación, pusieron a nuestra disposición el espléndido pabellón deportivo que aumento su ocupación por nosotros una jornada antes. Las autoridades en un gesto que les honra, solidarios a más no poder, suspendieron todas las actividades en el polideportivo. Todo estuvo a nuestra disposición y en dos jornadas los compañeros de intendencia no necesitaron moverse del recinto.
La tarde acabó en Mayorga con esa bronca por culpa del personajillo, incluso desacreditado por el MEC, que sí otorgó el permiso para el uso del colegio, aunque el aviso llegó tarde y cuando ya se nos había concedido el permiso de albergue en Medina de Rioseco, al que nos trasladamos en autocares alquilados sobre la marcha, y nunca mejor dicho.
A pesar de este trastorno que supuso el traslado hasta Medina, la dignidad es algo que está por encima de cualquier otra cosa. No obstante, se agradeció públicamente el apoyo de los vecinos de Mayorga y de sus autoridades pese a que no pudimos pernoctar en la localidad. La “broma” del individuo nos costó una importante suma de dinero que en un principio no teníamos previsto, por no tener tiempo para suprimir la cena que se tenía apalabrada en el hostal, y la contratación de los autocares que nos hicieron el servicio de traslado.
Los telegramas de apoyo que llegan diariamente, desde los puntos más impensables, portan en su interior cientos y cientos de mensajes de solidaridad que normalmente conocemos entre plato y plato de las cenas.
La labor de los sanitarios sigue siendo excepcional, trabajan sin desmayo, con la sonrisa y la amabilidad presente en todos sus actos. Los hombres y mujeres de Cruz Roja reciben esta noche el agradecimiento espontáneo de todos los marchantes. Cuando acceden al comedor, son sorprendidos con una gran ovación y unas pocas palabras de reconocimiento por su dedicación a la marcha de hierro desde que se comenzó esta odisea en la capital del Principado.
El ayuntamiento de Medina ha colocado dentro de la cancha del polideportivo unos enormes calentadores de aire, sirven de secadero para los atuendos mojados y por orden del regidor no se apagarán en toda la noche; dos operarios guardarán que estén funcionando correctamente.
Los parroquianos se sorprenden al vernos por el pueblo. Nos esperaban un día más tarde y por eso no hubo recibimiento. Se les explica la causa de adelanto y no dan crédito a lo que oyen. Menos aún se creen que en los tiempos que corren, puedan estar en la dirección de colegios, personajes de tal calaña. Sabañones le tuvieron que salir en las orejas al caracuadrada de Mayorga. Y que conste que esto no es un insulto, es que realmente su cara es mas cuadrada que otra cosa.
Me comunico con casa de mi madre en La Felguera…
-¿Cómo os va?
-¡Ah!, ¿eres tú?, y a ti ¿cómo te va?. Nosotras bastante bien, tu tía anda un poco acatarrada, Julieta lo mismo, pero bueno, no es grave. Peor lo estáis pasado vosotros ¿no?
-No te creas, hace mal tiempo pero se aguanta. De momento no tengo ningún problema.
- Ya sabes lo que tienes que hacer. Cuídate mucho. No bebas, sigue la dieta y jamás comas lo que no puedes.
Y dale que te pego. Las madres no se deben dar cuenta de que crecemos y la mayoría no se cansa de dar advertencias. En la mayor parte de las veces, sus consejos sirven de bien poco, pues… ¡ni los oímos!
En la jornada se han acentuado los inconvenientes para llegar todos al objetivo final fijado para Madrid. Cuando parecía teníamos olvidados los días de lluvia y frío de Asturias, nos despertamos con malas noticias procedentes de Bruselas. A mediodía ya estaban asimiladas, pero comenzó a llover y aunque el agua no era tan torrencial como en las etapas asturianas, el recuerdo de aquellas jornadas entristecieron un tanto más la marcha. Hoy era una lluvia fina, castellana, acompañada de viento racheado y bastante frío que calaba hasta los huesos. Como consecuencia, el caminar fue más lento y el cansancio superior. Y lo peor es que mañana habrá que hacer el madrugón. Hay que volver a Mayorga en autobús y regresar caminando los más de 40 kilómetros que separan estas dos poblaciones. El ritmo tendrá que acelerarse para que no se haga de noche en la carretera.
La marcha asturiana tiene participantes de todas las edades. Varios son los trabajadores jubilados de Ensidesa que salieron en un principio en Oviedo y continúan caminando a buen tren y sin más problemas que el resto: grietas en los pies, alguna que otra ampolla y bastante cansancio en las rodillas por la acumulación de kilómetros. Entre los trabajadores predominan las edades entre los treinta y cinco años y los cuarenta y pico. Hace mucho tiempo que en las factorías no se admite personal joven, por lo tanto, los únicos veinteañeros de la marcha de hierro se encuentran dentro del grupo de voluntarios de Cruz Roja.
Pero como siempre, surgen excepciones y aquí no podía ser menos. En la etapa de Valencia de Don Juan se incorporó a la manifestación un niño de nueve años Juan García, un jovencísimo estudiante de EGB en el colegio público de Lada (Langreo) que solicitó permiso a su tutora Mariví, para poder acudir a la marcha hasta Madrid. Esta, ni corta ni perezosa, no dudó en concedérselo, que para eso “su marido es de Ensidesa”.
Si su padre -pensionista a causa de una dolencia cardiaca-, estaba decidido a participar, la cosa debía ser importante. Juan García lo vio claro desde un principio y él tenía que estar en la marcha. La enfermedad del padre le impide recorrer tanto trayecto por lo que decidió, aprovechando que tiene una casa en Valencia de Don Juana, hacer unas etapas. Así, padre e hijo hicieron estos kilómetros desde León y la madre los seguía desde el coche.
Casi no tengo tiempo para más. Las cinco y media de la mañana llegan pronto, y no puedo perderme El Larguero.